Mi padre era aficionado a la electrónica de niño. Lo que en su epoca se llamaba radio (por radioaficionado, cosa que el no era). Hijo de un bancario de educación humanística, nunca tuvo un referente familiar para su afición. Mi padre cuenta siempre lo dificil que era conseguir materiales en esa epoca, la poca bibliografía que habia, los costos disparatados de cualquier tipo de instrumental. Los pesos que hacia reparando radios a vecinos del barrio. Guarda, y aun repasa de a ratos, los catálogos de época donde se veian esquemáticos dudosos, radios a válvula, multímetros de aguja.
Mi padre prosperó. Tiene hoy por hoy su propio laboratorio y la cantidad de instrumental y bibliografía de la que dispone despierta comentarios elogiosos de los que visitan el lugar, legos y profanos por igual. Sin embargo, parece que esa lejana escasez lo hubiese marcado suavemente. Sigue mencionando su epoca de niño para el cual todo era lejano, todo era dificil, todo lo relativo a su amada electronica estaba teñido de un velo misterioso de sacrificio y complicación.
Empece a jugar al rol hacia finales de la secundaria. Jugar es quizas un atrevimiento; empece a leer al respecto, a conseguir libros y revistas. Obtener material en esa epoca (los tardios noventa) era arduo. Mas alla de los pocos libros que se traian en las casas de comics, obtener articulos raros implicaba traerlos de afuera, en una epoca donde Amazon era una empresa joven y la aficion aun no calaba del todo en Argentina. Las primeras partidas fueron dificiles; dificil conseguir jugadores, dificil explicarles las reglas, dificil que entendieran la naturaleza no competitiva del juego.
Una anecdota puntual. Un amigo del primario me invita unos dias a su campo, no recuerdo en que zona de provincia. Esperando para salir, conozco a en su casa a su primo, rolero el. Me presta un manojo de revistas Dragon. Una edicion española de la original americana, que combinaba articulos traducidos y alguna que otra creación autóctona ibérica. Recuerdo devorar esas revistas ansiosamente, sin entender las reglas del juego ni el transfondo. Años despues, empezando la secundaria, las encontre en una libreria de Caballito. Mi abuela me fue comprando una por semana hasta que amase una pequeña colección que aun conservo.
Sigo jugando al rol. Mi padre sigue amando la electrónica. La red de redes y otras facilidades nos mantienen al dia de todas las novedades de nuestras respectivas aficiones. Puedo conseguir el libro que quiera en menos de dos semanas. Mi padre tiene hoy en dia instrumentos que nunca habria soñado de chico, algunos unicos en el pais.
Ambos hemos perdido algo.
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28.11.11
23.7.07
Los ingenieros son cuadrados (II)
Algunas otras ideas y semillas deja Florman...
La porcion historica del libro es particularmente agradable. Tras el estudio de los altibajos en la posicion social del ingeniero (respetado en la Grecia preclasica, despreciado en la de Platon), recorre rapidamente el devenir de esa proto-ingenieria (que es tal aunque el autor no lo diga) por Roma, la Edad Media y el Renacimiento. Alli aparece por primera vez la palabra ingeniero-ingenieur-ingeniere. Es sin embargo en la era cientifica (existe una traduccion de este concepto anglo? es la ilustracion?) donde Florman aporta datos realmente interesantes.
Siempre considere que la ingenieria puede definirse de manera amplia como la aplicacion de conocimiento cientifico a la resolucion de problemas practicos. Florman ubica este hecho (el ingeniero con formacion cientifica neta) entre 1675 y 1747, con los primeros usos de matematicas para el analisis de estructuras (tanto en el militar Corps des ingenieurs du Genie militaire como en el posterior y civil Ecole des Ponts et Chausses). La division y conflicto entre ingenieros cientificos vs. ingenieros practicos que se da en los jovenes EEUU con el crecimiento de la ingenieria tambien resulta iluminadora.
Es agradable ver como un ingeniero ilustrado como Florman evita caer en tentaciones elementales que a veces hacen tropezar a otros ingenieros cuando se abocan casualmente a los problemas politicos y sociales. Descree de la efectividad friamente cientifica del "Risk Analysis" (paranoia del gobierno de Reagan), critica la tecnocracia y en general esquiva gracilmente todos esos exponentes de pensamiento facil en los cuales oigo caer a muchos tecnologos y estudiantes de, quizas por la falta de algunas lecturas elementales.
La cuestion central del libro termina siendo un asunto de perspectiva; para el autor, un ingeniero que tiene en su plan de estudios "apenas un 12,5 %" de los creditos en humanidades esta insuficientemente preparado en temas no-tecnicos, proponiendo un 20%. Personalmente me parece excesivo, pero desde mi situacion donde la carrera de ingenieria no tiene ninguna
materia de humanidades. A menos que consideremos que "Introduccion al Pensamiento Cientifico" o "Sociedad y Estado" son humanidades. O materias.
De todos modos, seria interesante ver en que han desembocado los intentos de Florman y compañia; el libro tiene mas de veintiun años, lo cual en los tiempos del sistema universitario americano (lejanos al devenir biologico de la UBA) es mucho, mucho tiempo.
La porcion historica del libro es particularmente agradable. Tras el estudio de los altibajos en la posicion social del ingeniero (respetado en la Grecia preclasica, despreciado en la de Platon), recorre rapidamente el devenir de esa proto-ingenieria (que es tal aunque el autor no lo diga) por Roma, la Edad Media y el Renacimiento. Alli aparece por primera vez la palabra ingeniero-ingenieur-ingeniere. Es sin embargo en la era cientifica (existe una traduccion de este concepto anglo? es la ilustracion?) donde Florman aporta datos realmente interesantes.
Siempre considere que la ingenieria puede definirse de manera amplia como la aplicacion de conocimiento cientifico a la resolucion de problemas practicos. Florman ubica este hecho (el ingeniero con formacion cientifica neta) entre 1675 y 1747, con los primeros usos de matematicas para el analisis de estructuras (tanto en el militar Corps des ingenieurs du Genie militaire como en el posterior y civil Ecole des Ponts et Chausses). La division y conflicto entre ingenieros cientificos vs. ingenieros practicos que se da en los jovenes EEUU con el crecimiento de la ingenieria tambien resulta iluminadora.
Es agradable ver como un ingeniero ilustrado como Florman evita caer en tentaciones elementales que a veces hacen tropezar a otros ingenieros cuando se abocan casualmente a los problemas politicos y sociales. Descree de la efectividad friamente cientifica del "Risk Analysis" (paranoia del gobierno de Reagan), critica la tecnocracia y en general esquiva gracilmente todos esos exponentes de pensamiento facil en los cuales oigo caer a muchos tecnologos y estudiantes de, quizas por la falta de algunas lecturas elementales.
La cuestion central del libro termina siendo un asunto de perspectiva; para el autor, un ingeniero que tiene en su plan de estudios "apenas un 12,5 %" de los creditos en humanidades esta insuficientemente preparado en temas no-tecnicos, proponiendo un 20%. Personalmente me parece excesivo, pero desde mi situacion donde la carrera de ingenieria no tiene ninguna
materia de humanidades. A menos que consideremos que "Introduccion al Pensamiento Cientifico" o "Sociedad y Estado" son humanidades. O materias.
De todos modos, seria interesante ver en que han desembocado los intentos de Florman y compañia; el libro tiene mas de veintiun años, lo cual en los tiempos del sistema universitario americano (lejanos al devenir biologico de la UBA) es mucho, mucho tiempo.
18.7.07
Los ingenieros son cuadrados
Las reacciones intempestuosas suelen hacer mella en la postura del dandy desdeñoso. Frases como las del titulo me han arrojado mas de una vez a gesticulaciones ampulosas y argumentos encendidos, explicando como el trabajo ingenieril es arte combinatorio, creatividad, malabarismo de ideas. Sin embargo (para que negarlo), algunos aspectos del arquetipo pueden probarse bastante acertados. Amen de la afinidad intelectual que siento por ciertos puntos del pensamiento ingenieril, muchas aulas me han condenado al ostracismo.
Preguntase uno entonces si hay vida despues de la ingenieria; es decir, existe el "ingeniero ilustrado"?
"The Civilized Engineer", de Samuel Florman, es un libro ameno, parte del genero "divulgacion ingenieril". El rubro suele componerse de libros en plan antologia de grandes inventos, biografias tecnicas y afines. Florman intenta en cambio reseñar algunos aspectos de la profesion, intercalando impresiones, anecdotas y reflexiones varias. Sin subirse al pulpito ni pregonar demasiado, se explaya sobre asuntos como la etica profesional, el rol del ingeniero en la sociedad, el desarrollo historico de la ingenieria y otros puntos varios. Ayuda al fluir del libro una estructura de capitulos breves y una prosa bastante llana.
El primer capitulo no deja de ser interesante, aunque parece algo desconectado del resto del libro. Florman cuenta sobre sus estudios; ingenieria civil y luego literatura inglesa. Sin posar como tal, nos da la imagen del mitico "ingeniero ilustrado" ya mentado. Timidamente, resalta la importancia de una cierta carga curricular humanistica en las carreras ingenieriles. Afirma que un ingeniero pierde algo de la esencia de su tarea (lo que llama "The Existencial Pleasures of Engineering", de su libro homonimo) si carece de la percepcion (como carajo traducir "awareness"...) que suele dar una cultura general amplia.
La cuestion es sin duda discutible. En mis momentos de mayor ortodoxia, concuerdo con Florman en que una educacion humanistica no hace sino resaltar las cuestiones mas placenteras de la ingenieria; he visto como la formacion no tecnica de varios colegas los hace ingenieros mucho mas creativos e integrados al resto de la humanidad. Quizas el estereotipo del genio reclusivo tiene que ver con una falta de vision, una cierta estrechez de miras consecuencia de la hiperespecializacion (otro inevitable cancer del devenir tecnologico).
Por otro lado, doy fe de que la amplitud de los campos ingenieriles hace que incluso los seis años que exige (en teoria...) la bienamada facultad publica sean escasos para cubrir los temas basicos. Incluir materias humanisticas en un plan que a duras penas logra formar ingenieros parece una irresponsabilidad. Esto nos lleva finalmente a una pregunta mas amplia y perversa, a saber cual es el rol de la universidad; se trata de formar profesionales (en el sentido de roles sociales-productivos mas o menos definidos) o es nuestra intencion una educación en un sentido mas amplio, mas helenico quizas? Florman no se define sobre este punto, aunque lo deja tacitamente sobre la mesa.
Los ingenieros son cuadrados (II)
Preguntase uno entonces si hay vida despues de la ingenieria; es decir, existe el "ingeniero ilustrado"?
"The Civilized Engineer", de Samuel Florman, es un libro ameno, parte del genero "divulgacion ingenieril". El rubro suele componerse de libros en plan antologia de grandes inventos, biografias tecnicas y afines. Florman intenta en cambio reseñar algunos aspectos de la profesion, intercalando impresiones, anecdotas y reflexiones varias. Sin subirse al pulpito ni pregonar demasiado, se explaya sobre asuntos como la etica profesional, el rol del ingeniero en la sociedad, el desarrollo historico de la ingenieria y otros puntos varios. Ayuda al fluir del libro una estructura de capitulos breves y una prosa bastante llana.El primer capitulo no deja de ser interesante, aunque parece algo desconectado del resto del libro. Florman cuenta sobre sus estudios; ingenieria civil y luego literatura inglesa. Sin posar como tal, nos da la imagen del mitico "ingeniero ilustrado" ya mentado. Timidamente, resalta la importancia de una cierta carga curricular humanistica en las carreras ingenieriles. Afirma que un ingeniero pierde algo de la esencia de su tarea (lo que llama "The Existencial Pleasures of Engineering", de su libro homonimo) si carece de la percepcion (como carajo traducir "awareness"...) que suele dar una cultura general amplia.
La cuestion es sin duda discutible. En mis momentos de mayor ortodoxia, concuerdo con Florman en que una educacion humanistica no hace sino resaltar las cuestiones mas placenteras de la ingenieria; he visto como la formacion no tecnica de varios colegas los hace ingenieros mucho mas creativos e integrados al resto de la humanidad. Quizas el estereotipo del genio reclusivo tiene que ver con una falta de vision, una cierta estrechez de miras consecuencia de la hiperespecializacion (otro inevitable cancer del devenir tecnologico).
Por otro lado, doy fe de que la amplitud de los campos ingenieriles hace que incluso los seis años que exige (en teoria...) la bienamada facultad publica sean escasos para cubrir los temas basicos. Incluir materias humanisticas en un plan que a duras penas logra formar ingenieros parece una irresponsabilidad. Esto nos lleva finalmente a una pregunta mas amplia y perversa, a saber cual es el rol de la universidad; se trata de formar profesionales (en el sentido de roles sociales-productivos mas o menos definidos) o es nuestra intencion una educación en un sentido mas amplio, mas helenico quizas? Florman no se define sobre este punto, aunque lo deja tacitamente sobre la mesa.
Los ingenieros son cuadrados (II)
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